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Lucha libre, diversión de dos a tres caídas

Lucha libre, diversión de dos a tres caídas

Salta el héroe de la tercera cuerda y luchan el bien y el mal de dos a tres caídas sin límite de tiempo. Se juegan la máscara contra la cabellera y todo se vale, la urracarrana, la patada charra, el columpio, la mecedora, la noria y una llave que fulmina al luchador quién desesperado mueve las manos en señal de rendición hasta que el verdugo lo sorprende con una silla que tramposamente se le rompe en la espalda mientras el réferi se grita majaderías con la porra.

La caída ha terminado y unas jóvenes con ropa sugerente anuncian el inicio del próximo encuentro. Estás en la Arena Coliseo, templo de la lucha libre tapatía, la casa de los súper héroes de carne y hueso.

Ir a las luchas es como ir a terapia, sacas tu estrés, tu apatía y tu energía negativa, todo ese sentir feo que llevas dentro”, dice Bola PirataDJ y fanático que cada quincena organiza un viaje en camión a la Arena Coliseo, saliendo de su bar El Sonidero, uno de los muchos servicios de autobús que van al recinto los martes. “Martes de Glamour” como se le conoce, es una práctica común en Guadalajara, varios bares la ofertan (Red Pub, Sonidero, La Chupitería): compras tu boleto que incluye una zona preferencial, un paseo por la ciudad, tu entrada a la arena y una bebida u otras promociones.

Si vas solo o con tu grupo, en transporte desde un bar o llegas directamente a la arena, lo primero que tienes que hacer es decidir si vas arriba o abajo. Arriba los boletos son más baratos y se denomina, para efectos del espectáculo, “la zona de los pobres”, abajo van los ricos o los fresas, lo que no necesariamente es bueno. ¿Por qué?

Las porras de abajo y de arriba se enfrentan a cantos, entre luchas. Los de abajo gritan “se les va el camión” a los de arriba y estos responden “te trajo tu mamá”. Se siente la pasión entre las dos zonas, en un ambiente en donde todo es pura diversión.

 “Lo chido es decirle cosas al luchador. Los técnicos, son los buenos y ya la traen ganada porque hacen vuelos y piruetas de alta acrobacia, en cambio los rudos son violentos, masters en técnicas de llaveo y de castigo y les encanta meterse con el público para enardecerlo” nos cuenta el DJ Bola Pirata. Una vez ahí, el chiste es tomar partido por algún bando y apoyarlos hasta que terminen sus caídas, dejándote llevar por la emoción ¡Deja escapar esos demonios! Durante el espectáculo, también puedes botanear cueritos, chicharrones y acompañarlos con una clásica cerveza.

Al terminar las luchas, es posible pasar a camerinos donde, por un costo, te puedes tomar fotos con las estrellas y luego, en la calle, comprar en los puestos una máscara o un luchador de plástico como recuerdo de esta increíble experiencia.

Si visitas Guadalajara y te gustan las emociones, no te puedes perder este espectáculo sin rival.

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